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Conocemos algunos nombres de quienes han cambiado la historia de los derechos humanos: Huda Shaarawi, Rigoberta Menchú….Mujeres inspiradoras que no hubieran podido hacer lo que hicieron sin la ayuda de muchas otras, cuyos nombres no conocemos y a las que debemos el progreso que hemos logrado. Por eso, ha de reconocerse el trabajo incesante de todas las mujeres y los hombres en la lucha por la igualdad en todas sus dimensiones.
Derechos civiles y políticos
Actualmente la participación política de las mujeres en el marco institucional, sigue siendo muy reducida. De hecho, la participación social de las mujeres comienza en el espacio privado y después en el comunitario, buscando incidir hacia lo local y nacional. Así, En las protestas callejeras de Túnez y Egipto, las mujeres han participado en primera línea. Por ejemplo, el 29 de enero de 2011, el movimiento de mujeres en Túnez organizó una manifestación en la capital, la “Marcha de Mujeres por la Ciudadanía y la Igualdad en apoyo de la Revolución”.
Para seguir avanzando hay que:
• Asegurar el acceso real de las mujeres al ejercicio activo de su ciudadanía.
• Crear una nueva cultura política borrando la división patriarcal establecida entre los ámbitos de lo privado y lo público y Asegurar el acceso de las mujeres a los espacios de decisión y negociación política en igualdad de condiciones incorporando sus demandas en la agenda.
• Asegurar el pleno ejercicio de sus derechos y deberes políticos, ya que se ha avanzado en relación al reconocimiento de esos derechos, pero aún está pendiente su pleno ejercicio.
• Visibilizar el trabajo de los movimientos der mujeres y feministas para avanzar hacia la democratización y desarrollo de los países.
• Valorar y demandar que se incluya en las agendas políticas de las mujeres la participación de la población inmigrante fomentando su participación plena y en igualdad de condiciones.
Derechos económicos
En el campo de los derechos económicos se ha invisibilizado la contribución de las mujeres a la economía, lo que ha acentuado la división sexual del trabajo y la precariedad del trabajo femenino, manteniéndose importantes diferencias salariales y dificultando su acceso a puestos de responsabilidad. En cuanto a la economía de los cuidados, en algunos países, se ha empezado a reconocer la importancia de la labor de las mujeres, muchas veces migrantes en los países del norte que sufren una doble discriminación de salarios y condiciones laborales.
Para seguir avanzando hay que:
• Apoyar las reivindicaciones de las comunidades indígenas de eliminación de los modelos hereditarios donde la propiedad se transmite sólo de varón a varón.
• Revisar el derecho a la titularidad en igualdad de condiciones de las mujeres garantizando su acceso; ya que sin acceso a la tierra, no hay participación política, ni acceso a medios de vida.
• Visibilizar las injusticias de género en materia de derechos económicos y se apliquen medidas correctoras desde la cooperación y las instituciones.
Derechos sexuales y reproductivos
Los derechos sexuales y reproductivos son parte integral de los derechos humanos y garantizar su disfrute es indispensable para alcanzar el bienestar físico, mental y social completo de las personas. Por ello es indispensable que se respete el derecho de las personas a decidir de forma libre y responsable sobre las cuestiones relacionadas con su propio cuerpo.
Para seguir avanzando hay que:
• Garantizar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva integrales y de calidad, y el acceso a información sobre sexualidad y reproducción.
• Garantizar el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
• Acceder al matrimonio en condiciones de mutuo acuerdo. Esto incluye también la eliminación del matrimonio forzado y el matrimonio a edades tempranas.
• Eliminar las prácticas tradicionales dañinas que ponen en peligro a mujeres, jóvenes y niñas, como son la mutilación genital femenina, las esterilizaciones y los abortos forzados.
• Asegurar el aborto en condiciones seguras, sin discriminación y sin riesgo para la salud.
• Participar activamente en la defensa y promoción de los derechos sexuales y reproductivos.
Derecho a una Vida Libre de Violencias
Las violencias contra las mujeres y las niñas constituyen un problema de proporciones pandémicas. Se trata, quizá, de la violación de los derechos humanos más extendida actualmente, que devasta vidas, fractura comunidades y detiene el desarrollo. Adopta múltiples formas y tiene lugar en muchos lugares: en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en campos de refugiados o como táctica de guerra.
Para seguir avanzando hay que:
• Combatir la impunidad de los gobiernos en todas sus esferas para que cumplan los compromisos asumidos a nivel internacional, adoptando leyes específicas para sancionar y luchar eficazmente contra las violencias contra las mujeres.
• Reconocer la importancia de este problema global para que esté presente en las agendas internacionales e intergubernamentales como algo que implica a toda la sociedad.
• Promover una comunicación acerca de las violencias y huir de estereotipos de mujer víctima para reivindicar su papel de protagonista en el desarrollo y la lucha contra las violencias.
• Incorporar de manera prioritaria y permanente el feminicidio y el tratamiento de la impunidad en las agendas de diálogo político, así como en los códigos penales.
Derechos de las mujeres en contexto de conflicto y postconflicto
En las guerras y conflictos, todos los grupos armados (fuerzas de seguridad, paramilitares e insurgencia) han abusado o explotado sexualmente a las mujeres, tanto civiles, como a sus propias combatientes. Sin embargo, estos abusos siguen ocultos debido a la discriminación y la impunidad, lo que a su vez agudiza la violencia. Además, el temor y la vergüenza que despierta el abuso sexual han impedido que muchas mujeres lo denuncien, por lo que las cifras oficiales no reflejan la magnitud que ha alcanzado el problema de la violencia sexual.
Para seguir avanzando hay que:
• Reflexionar sobre el rol de las mujeres en los conflictos. Más allá de ser consideradas exclusivamente como víctimas; ellas pueden implicarse de manera activa los procesos de paz.
• Hay que apoyar a las mujeres líderes de organizaciones de la sociedad civil como responsables de cargos decisorios en las negociaciones a la salida negociada del conflicto.
• Impulsar la protección a mujeres afectadas por el conflicto, la prevención de la violencia y la promoción de la participación en procesos de negociación y construcción de paz.
Derechos de las mujeres afrodescendientes
La declaración de 2011 como el Año de las Comunidades afrodescendientes es una oportunidad para tomar conciencia de las injusticias históricas con estas poblaciones y redoblar el esfuerzo hasta conseguir su reconocimiento histórico y cultural y su igualdad económica y social. Numerosos informes constatan la invisibilidad de los grupos étnicos y en especial de las mujeres, y los enormes obstáculos para su incorporación en condiciones de igualdad al mercado laboral, la política y a la sociedad.
Para seguir avanzando hay que:
• Reconocer la multiplicidad de identidades que conforman a su vez la identidad de ser mujeres afrodescendientes.
• Reconocer los derechos étnicos y culturales, así como las formas propias de justicia y buen gobierno, la llamada justicia ancestral, como sistema de normas tradicionales que cuenta con sus órganos de decisión, no siempre reconocidos.
• Seguir apoyando a las organizaciones de mujeres afrodescendientes que vienen trabajando por la inclusión de la justicia social, el pluralismo intercultural y la no discriminación.
• Promover una serie de acciones que posibiliten la visibilidad de las mujeres afro en todos los rincones del planeta, que se escuche su voz.
Derechos y acceso a la justicia de colectivos LGTTBI ( y específicamente lésbico)
La situación legal de lesbianas, gays, transexuales, transgénero, bisexuales e intersexuales (LGTTBI) varía mucho en el mundo, pero en ningún país disfrutan de la misma igualdad de derechos que los heterosexuales en áreas como el empleo, la vivienda, los servicios públicos, las pensiones, los beneficios de salud, etc.. En muchos otros países sigue vigente una legislación que prohíbe la actividad sexual entre adultos del mismo sexo y no existe ningún tratado internacional que consagre explícitamente el derecho de los colectivos LGTTBI a la no discriminación.
Para seguir avanzando hay que:
• Transformar la sociedad desde el punto de vista socio-culturales para que las personas de estos colectivos puedan ejercer sus derechos como ciudadanas y ciudadanos plenos.
• Reformar los marcos legales para eliminar la legislación discriminatoria existente e introducir nuevas normativas que defiendan explícitamente la libertad de identidad de géneros y de orientación sexual.
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